11/3/09

Parece que fué ayer....

...y ya han pasado 5 años desde aquel día.
Nunca he escrito en el blog sobre este tema (gente como Plissken lo hace todos los años, viñeta de Forges incluida)... ¿por que hacerlo ahora? No se... por haber pasado 5 años... por dar mi punto de vista... quien sabe...
Escribo este post en la madrugada del día 10 al 11 de Marzo. Saldré del trabajo a las 7 de la mañana y cogeré el tren que me lleve a casa a eso de las 7:15. Cogeré la misma fatídica linea que se hizo famosa aquel día, pero en la dirección opuesta. Misma línea, horas semejantes... Se que llegaré a casa, saludaré a mis gatos y Eva estará durmiendo en la cama.
Pero también sé que aquel día todas y cada una de las víctimas del atentado sabían que les esperaba un día de trabajo, un aburrido día de clases o que incluso algunos volvían a casa después de trabajar.
Esto no es un afán de protagonismo por mi parte, para nada, simplemente es una reflexión sobre lo imprevisible que es la vida, sobre el destino que tenemos escrito cada uno y del cual no podemos escapar.
(Hasta los chicos de la revista El Jueves dieron su particular punto de vista a la desgracia de Madrid)
Mañana sera un día muy largo para infinidad de familias, el monumento de la Pza. de Atocha sera visitado por cientos de personas (al igual que el llamado Bosque de los Ausentes, un árbol por cada víctima del atentado) y supongo que en todas las cadenas de alguna u otra forma se harán eco de que ha pasado ya un lustro de aquel 11 de Marzo.
Mañana en todas las emisoras sonará miles de veces "Jueves", la canción de La Oreja de Van Gogh dedicada a las víctimas, quizás la canción con una de las historias más bonitas que se pueden escuchar... y de las más crudas.
En definitiva, mañana es 11 de Marzo, y desgraciadamente este día ha quedado marcado en todos los calendarios del resto de nuestra vida.

2 comentarios:

Plissken dijo...

Un día terrorífico Nacho, y si desde toda España lo vivimos con el corazón en un puño no quiero ni imaginar cómo habría sido tenerlo tan cerca, conocer a gente que iba en aquellos trenes, o a sus familiares, o a sus compañeros de trabajo. Locura, horror y muerte. Ojalá que nunca se repita, ni en Madrid ni en ninguna parte del mundo. Vana esperanza :C

Yota dijo...

bufff, cada vez que lo recuerdo, yo que hasta un mes antes pasaba por atocha todos los putos días para ir a currar.